Distribuir contenido
More options
logo culturaperu
logo culturaperu
blog
 

¡Comenta! Que se sienta…

ETIQUETAS

Filtrar por Etiquetas

Eventos (16) INC (21) Noticias (55) arte (33) asociaciones (39) audiovisual (28) cine (25) ciudadania (34) conacine (15) cultura (56) culturaperu.org (15) derechos culturales (32) diversidad cultural (33) educación (21) gestion cultural (19) internet (14) ley de cine (21) leyes (24) lima (17) ministerio de cultura (63) perú (59) politica cultural (23) politicas culturales (107) redes (24) video (15)
 
Entradas de blog

+ Culturestein

48 cp franki2.jpg[Via: Peru21.pe]

Por Marco Sifuentes

Mientras el pueblo peruano seguía con crueldad cada giro en la trama de la telenovela de Melcochita, el Estado peruano -haciendo lo que mejor hace- instalaba un décimo séptimo asiento en la sala de reuniones del Consejo de Ministros sin que nadie le diera mucha pelota. Por fin el Perú tendrá un Ministerio de Cultura.  

Sin embargo y como de costumbre, este tipo de temas poco-sexys-pero-importantes se ha discutido mucho más ampliamente en los blogs que en los medios masivos. Corrijamos eso: Me robo algunas de las ideas que se han estado debatiendo en la red, desde las cuentas en Twitter de la congresista Luciana León y el sociólogo Santiago Alfaro hasta los blogs de El Morsa y el Instituto Peruano de Economía.

- El mecenazgo. Principal objetivo de Luciana León y palabreja que se traduce, gruesamente, como "recorte de impuestos para los que auspicien la cultura". Una política de exoneraciones tributarias metida casi de contrabando en la ley de creación del Ministerio. Ahora, el viejo debate de quién va a decidir qué es cultura se conviertirá en "quién va a decidir cuánto vale la cultura". Un ejemplo del IPE: si yo decido que mi biblioteca vale un millón de dólares y la dono a un colegio exigiendo que me descuenten impuestos por un millón, ¿quién lo va a supervisar? Lo más probable es que, de pronto, surjan cientos, miles, de espontáneos promotores de la cultura apoyando las más disparatadas causas "culturales"y reclamando menos impuestos a cambio.

- Ministerio Frankenstein. Quizás lo más grave. En un típico toma y daca político, el proyecto original (que ya tenía serias fallas) fue modificado aún más en el Congreso y ha terminado asimilando instancias tan disímiles como el INC, la radio y televisión estatales y hasta la Academia Nacional de la Lengua Quechua. Ojo con esta última, que estaríamos estatizando en la práctica y que, además, privilegiaría el quechua cusqueño por encima de otras formas del runa simi y de otras lenguas originales (¿por qué no el aymara, el ashuar o cualquiera de las otras que corren riesgo de extinción?).

- Baguazo cultural. El injerto más resaltante del nuevo monstruo es la asimilación del Indepa (ex Conapa), es decir, la entidad que promueve el desarrollo de los pueblos andinos y amazónicos. De esta forma, estaría en las manos del Ministerio de Cultura prevenir conflictos sociales (?). Roberto Bustamante explica: "Es posible que esto haya sido el resultado de una negociación entre el nacionalismo y el aprismo en la Comisión respectiva, es decir, aprobar todo en un solo paquete legislativo. ¿Qué gana el aprismo? Que salga la ley de mecenazgo. ¿Qué gana el nacionalismo? Crear un viceministerio de interculturalidad, independiente del Ministerio de la Mujer, que vele por la aplicación del Convenio 169 de la OIT. Así, se tendrá un superministerio que se encargará tanto de la promoción del ballet nacional, de la protección del patrimonio arqueológico y la otorgación de Certificados de Inexistencia de Restos Arqueológicos, como también dar exoneraciones tributarias producto de los mal llamados mecenazgos y, finalmente, velar por la adecuación del estado peruana a la Ley de Consulta Previa. Todo en uno."

- ¿Y la ciencia y la tecnología no son cultura? Es francamente preocupante la visión arty que tienen muchos de los "expertos" locales convocados por el Congreso que creen que la cultura se reduce a espectáculos y las galerías. En Brasil, su ex ministro de Cultura, Gilberto Gil se declaró varias veces inspirado por la ética hacker. Los trescientos Puntos de Cultura instalados en favelas y puntos remotos de Brasil usaban software libre, del que Gil fue decidido impulsor. Acá, la tecnología y la investigación científica han quedado fuera.

- Los derechos de autor. Siguiendo con Brasil, una de las principales preocupaciones de Gil fue buscar un balance entre los derechos patrimoniales de autor y el acceso libre a la cultura, facilitado por las nuevas tecnologías. Acá, el tema ni se menciona, aunque se ha visto a los más conspicuos representantes de las industrias culturales (los que les cobran derechos de autor a los bodegueros por tener la televisión prendida mientras atienden a la clientela) rondar las reuniones previas a la creación del Ministerio. 

Evidentemente, el Ministerio de Cultura ha sido creado con muy buenas intenciones pero sin la intervención de expertos en gestión pública. Finalmente los intereses políticos negociaron entre sí y nos dejaron un Frankenstein de buen corazón pero cuya torpeza será tristemente evidente conforme empiece a dar los primeros pasos.

imagen: Andrés Edery

P.S.: Les recomiendo esta entrevista a Santiago Alfaro, defensor del proyecto original del Ministerio de Cultura. También este conciso y jugoso post de Hans Rothgiesser, que es un seguidor de las políticas culturales del país. Y, por último, la entrevista de moda: Luis Carlos Burneo entrevista a Roberto Bustamante.

Otro tema, otra ley de Luciana León (esta vez al alimón con Carlos Raffo): la Ley de Cine. Bastante controversial, pueden revisar la polémica en el blog que mejor la ha cubierto: Cinencuentro.